La historia de un mito.
Esta semana decidimos honrar al género del RPG echando la vista atrás para recordar los primeros títulos de la serie para la NES y SuperNES. Una auténtica lección de arqueología consolera.
Continuamos con nuestra guía particular de los inicios de la serie que prácticamente sentará las bases del RPG moderno si ya has visto los primeros Final Fantasy para NES ahora nos centramos en recordar algunos de los juegos que inmortalizaran la SNES allá por los años 90.
El primero en nuestra lista es
Final Fantasy IV, conocido bajo el nombre
Final Fantasy II en Estados Unidos dado que los dos juegos previos nunca cruzaron las fronteras japonesas. No obstante, ahora puedes disfrutar versiones mejoradas de los dos primeros juegos en Final Fantasy I&II: Dawn of Souls , ya a la venta en un único cartucho para GBA.
Final Fantasy IV, nunca publicado en Europa, llegó a las tiendas japonesas en
1991 para la SNES. Esta primera versión para la nueva consola no sólo superaba a sus predecesores en gráficos y sonido ¿como era de esperar¿, sino también en términos de trama y desarrollo de personajes. Este título te ponía en el traje de un oscuro caballero conocido bajo el poco temerario nombre de Cecil. Capitán de un escuadrón de soldados de élite llamados los
Redwings, Cecil no es el típico héroe de los juegos de aventuras: en lugar de ayudar a los desvalidos, nuestro ruin hidalgo se dedica a robar misteriosos cristales de manos inocentes bajo las órdenes de su perverso rey.
Cecil pronto se cuestiona la moralidad de sus actos, lo que obliga a su rey a degradarle de rango y echarle de sus tierras.
Cecil y su buen amigo
Kain comienzan entonces un largo viaje que culminará con el descubrimiento de la verdadera importancia de los citados cristales y de que, como uno de los personajes sabiamente menciona,
no se trata solo de meras joyas. Lo que más destaca de la aventura es la profundidad de los personajes. Cecil experimenta sentimientos de duda desde el comienzo del juego, y podría afirmarse que la verdadera misión del caballero a lo largo del viaje es
encontrar su auténtica identidad, motivo que se ha repetido en subsiguientes títulos
Final Fantasy.
De hecho, casi todos los personajes que tomaban parte en esta aventura mostraban un carácter emocional mucho más profundo de lo que estábamos acostumbrados hasta la fecha, ofreciendo al jugador una experiencia sorprendentemente sofisticada. El jugador llega a
tomar el control de hasta cinco personajes al mismo tiempo ¿también novedad en la saga¿, y diferentes personajes se unen o abandonan su causa a medida que la historia progresa.
Otra incorporación notable fue el sistema de combate. Conocido como
Active Time Battle, el nuevo sistema ofrecía una precisa combinación de acción en tiempo real y turnos en el que el tiempo que se disponía para atacar variaba dependiendo de las habilidades del personaje. Si el jugador no completaba su elección de movimiento antes de que se le agotara el tiempo, el enemigo volvería a golpear, por lo que mantenerse alerta y pensar con rapidez era clave para derrotar a los enemigos más poderosos. Este sistema ATB continuaría utilizándose en siguientes episodios de la serie.
Final Fantasy IV sigue siendo uno de los títulos más destacados del género RPG, y el hecho de que
Final Fantasy V llegara a superar su brillantez no deja duda alguna sobre la genialidad de sus creadores. Esta quinta entrega de la serie apareció en
Japón en el verano del 92, y nunca llegaría a territorio europeo o norteamericano para SNES (debido probablemente a la complejidad del título). Aunque la caracterización de los personajes diera un paso atrás con respecto a su predecesor, el tamaño de la aventura y su discurrir no lineal se revelaban como otro hito en la serie.
La trama giraba en torno a cuatro aventureros que se enfrentaban a la dura misión de dar con el origen de una malévola fuerza concentrada en destruir el mundo. En este caso, los cuatro personajes compartían protagonismo al frente del juego, y aunque sus motivaciones son ciertamente superficiales si las comparamos con las de títulos previos, el jugador obtiene más información sobre los personajes dependiendo de cómo desarrolle el juego. No es necesario completar todas las aventuras secundarias, pero si lo haces, recibirás información extra sobre los integrantes del cuarteto en forma de flashbacks de su infancia, otro concepto totalmente innovador para la fecha.
Pero si de algo presumía
Final Fantasy era de una
extensión terrenal casi sin límites. Además de contar con tres vastos mundos, más otras dos enormes áreas acuáticas, el juego también incluía áreas secretas que bien arrojaban más luz sobre la historia de los personajes o bien escondían objetos y hechizos especiales que ayudaban al jugador a lo largo de su viaje. Añádele a todo esto una versión de la estructura de clases ya vista en FF III, donde el jugador elegía la clase de cada personaje y le daba habilidades especiales que mejoraban con su nivel de experiencia, y queda claro que
Square había diseñado un mundo (o tres) de delicioso detallismo.
Final Fantasy VI fue el último juego en ver la luz para SNES, apareciendo tanto en Japón como en Estados Unidos (bajo el nombre de Final Fantasy III). Como resultado de ser el último título de la serie para la SNES, estamos frente al episodio más ambicioso hasta la fecha, donde se combinan algunas de las mejores características de sus predecesores.
A pesar de contar con un tema principal, la aparente historia de un grupo de héroes luchando por derrotar a un imperio en su intento por alzarse con un terrible poder, el juego está lleno de detalles que ahondan en la historia personal de cada personaje y revelan más detalles sobre él, llegando a tocarse temas tan espinosos como el embarazo en la adolescencia o incluso el suicidio. De nuevo, el juego no se centra en un héroe principal, sino que todos los miembros del grupo comparten el mismo protagonismo. Tampoco había posibilidad de seleccionar la clase de los personajes, ya que cada uno tenía un papel asignado, aunque sí era posible distinguirlas por las diferentes habilidades que cada uno poseía.
Final Fantasy VI es considerado por muchos como el más destacado de la serie, y es sin lugar a dudas
uno de los RPG más brillantes que aparecieran en una consola de 16 bits.