Juegos
El beatm up de SEGA
Siguiendo con nuestra sección de retroanálisis, hoy nos ocupamos de Streets of Rage, que surgió como el primo feo de Final Fight, pero que gracias a su carisma acabó superando al título de Capcom.




Corría el año 1989 cuando Capcom sacó al mercado de los arcade Final Fight, un beatm up que arrasó por su adictiva jugabilidad y por su enorme carisma. Desde entonces los títulos de "yo contra el barrio" aumentaron considerablemente, pero sin llegar a la calidad del título de Capcom. Así llegamos al año 1991, cuando SEGA sacó para su Mega Drive un juego llamado Streets of Rage, que aunque contaba con un apartado gráfico más bien discreto, pronto encandiló a jugadores de medio mundo por su originalidad y tremenda ambientación.

Como hemos dicho antes, el apartado gráfico es bastante discreto, con unos sprites de los personajes demasiado pequeños, aunque bien visibles. De todos modos los personajes están muy bien animados y tienen multitud de acciones para diferentes golpes. Correcto en todo caso.
Lo que si destaca es el excelente diseño de los escenarios, mostrando una galería de los más variopinta mientras cruzamos la ciudad de punta a punta hasta el refugio de Mister Big. Tendremos una variedad de escenarios que va desde los suburbios de la ciudad, pasando por un ferry en marcha o una playa, hasta llegar a un montacargas donde tendremos que tener cuidado de no caernos.

El apartado sonoro es irregular. Por un lado tenemos la fantástica BSO, con temas del maestro Yuzo Koshiro, que justamente gracias a este juego se convirtió en una eminencia en las composiciones para videojuegos de SEGA. Sin embargo, los FX son bastante pobres en calidad y en variedad, teniendo un grito para cuando abatimos a un hombre y otro para las mujeres, al igual que contamos con un solo sonido para los golpes.

En lo referido a la jugabilidad, Streets of Rage contaba con numerosas novedades que lo hacían único. Para empezar no contábamos con golpes especiales, pero sí con un botón de ayuda en el que aparecía un coche de policía que nos ayudaba disparando un bazooka o una minigun, arrasando con todos los enemigos en pantalla. Además introducía elementos de cooperación, ya que podíamos agarrar a nuestro compañero y lanzarlo por los aires para que golpease a los demás enemigos. El manejo en sí era excepcional y los personajes estaban bien diferenciados en cuanto a sus características, aunque sí es verdad que en ocasiones podía pecar de ser algo lento al golpear, lo que nos hacía estar muy atentos ya que si no golpeábamos primero generalmente acabábamos recibiendo estopa para dar y tomar.
Sin embargo, lo que hacía único a Streets of Rage era su ambientación y su historia inmersiva, ya que nos hacía sentirnos dentro de la historia, atravesando la ciudad para acabar con Mr. Big, mientras que el resto de los Beatm up nos daban la sensación de ir por los escenarios sin rumbo fijo derrotando macarras a diestro y siniestro.

Por méritos propios y gracias a unas secuela impresionante (que más adelante analizaremos), Streets of Rage se convirtió en un gran clásico de los beatm up que nadie puede perderse.

Lo bueno:
- La ambientación.
- La jugabilidad.
- La música.

Lo malo:
- FX repetitivos.
- Apartado gráfico discreto.

>>by Ozule.

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