La historia de un mito
Esta semana decidimos honrar al género del RPG echando la vista atrás para recordar los primeros títulos de la serie para la NES y SuperNES. Una auténtica lección de arqueología consolera.
El RPG es un género que nos ha acompañado desde el lanzamiento al mercado de las primeras consolas domésticas, aunque su consolidación definitiva se la debe en gran parte a la serie
Final Fantasy de la compañía japonesa
Square. Por eso, esta semana decidimos honrar al género echando la vista atrás para recordar
los primeros títulos de la serie para la NES.
Para aquellos de vosotros que aún no estén familiarizados con este estilo de juego, los RPG de Square habitualmente reunían a un conjunto de héroes liderados por un protagonista. Asumiendo dicho papel, el jugador se embarca en un viaje que le deparará multitud de aventuras, y en el que tendrá que enfrentarse a hordas de enemigos a medida que la historia avanza. A lo largo de tu camino también puedes hablar con personajes no manejables que te proporcionarán importante información sobre tus objetivos, o detalles sobre la trama en general.
Los diferentes elementos que conforman la jugabilidad del título, como por ejemplo los combates, difieren de un título a otro, pero por regla general todos los
Final Fantasy se concentran en
narrar una épica historia, en la que el jugador asume el papel principal en un último y desesperado intento por
salvar al mundo de la destrucción.
Inspirándose en parte en
Dragon Quest, un RPG creado por la japonesa
Enix (compañía con la que se fusionaría más tarde), el presidente de Square,
Hironobu Sakaguchi, desarrolló en
1987 el primer título de la saga. El juego arranca con el jugador enfrascado en la habitual tarea de rescatar a una princesa, pero éste no sería sino el punto de partida de un colosal viaje en el que el jugador se enfrentaba a las fuerzas del mal para evitar la aniquilación de su mundo. Dando muestras de una ambición sin límite, el
Final Fantasy original empleaba la idea de los viajes en el tiempo como ayuda para combatir al enemigo absoluto, un concepto que más tarde se utilizaría en multitud de ocasiones en el desarrollo de videojuegos.

El jugador podía elegir la clase de cada miembro de su equipo entre magos, ladrones, luchadores o expertos en artes marciales. Otra característica de estos juegos es la incorporación de exigentes jefes finales y de memorables bandas sonoras (para la época, claro...). Este juego sólo entraría en el mercado norteamericano tres años después de su lanzamiento en Japón, y
nunca llegaría a cruzar las fronteras europeas.
Final Fantasy II, otro título de
NES, se publicó en
Japón en 1988 (el juego nunca llegó a Estados Unidos o Europa para la NES, aunque el Final Fantasy IV japonés para SNES acabaría llegando al mercado norteamericano bajo el confuso nombre de Final Fantasy II). Con cuatro jóvenes huérfanos como protagonistas de la historia, el juego giraba en torno a los esfuerzos de un déspota borracho de poder para traer una ruina apocalíptica al reino de
Palamecia.
A medida que los personajes ganaban experiencia en los combates, sus estadísticas aumentaban, proporcionándoles ataques y movimientos más poderosos. También era posible comprar magia a los vendedores ambulantes que visitaban las ciudades, y algunos de los elementos característicos de la serie harían aquí su primera aparición (entre otros, el potente ataque mágico
Ultima, el monstruo
Leviathan o un piloto aéreo conocido como
Cid). Más importante aún, este episodio de la saga también fue el primero en dotar a los personajes de un cierto desarrollo de su personalidad, si bien un tanto básico. Por supuesto, el juego también presenta el tipo de eventos dramáticos y giros en la trama característicos de la serie.
El último título de la serie que llegara a aparecer en la NES fue
Final Fantasy III y, de nuevo, el juego no se publicó fuera de las fronteras niponas (el juego Final Fantasy III que apareció en USA para la SNES era en realidad la versión traducida del juego japonés Final Fantasy VI). Este tercer episodio llegó a las tiendas japonesas en 1990, y esta vez estaba protagonizado por cuatro guerreros armados con cristales protectores que volvían a tener una vez más la misión de salvar el mundo.

El tercer título se centraba menos en la personalidad de sus protagonistas que el segundo título de la saga, y más en el tipo de "trabajo" o "clase" que desarrollarían. El juego ofrece una variada selección de especialidades, incluyendo además de los ya conocidos luchador o mago, otros más originales como ninja o brujo. Otras clases se ponían a tu disposición a medida que avanzabas en la aventura, dando ocasión a opciones y batallas interesantes.
Otro de los puntos claves de la saga que haría aquí su primera aparición sería la inclusión del
mapa del mundo compuesto por áreas planas y montañosas, además de mazmorras con pasajes secretos o cámaras ocultas. El juego también presentaba la idea de "invocar" a monstruos y espíritus para que te ayuden en la batalla, una idea que se desarrollaría con gran éxito en posteriores títulos de la serie. Mención especial merece la gran calidad tanto de gráficos como de sonido, que probablemente exprimieron el software de la NES al máximo.
Los dos primeros juegos de la serie
Final Fantasy han llegado recientemente a las tiendas en un solo cartucho para
Game Boy Advance, con una nueva mazmorra y nuevos desafíos que afrontar, además de gráficos y sonido mejorados.