Para empezar hay que decir que
Boiling Point no es un shooter a la antigua usanza. Aquí en primer lugar lo que prima es la relación con las personas de los distintos pueblos donde nos hallemos. Para ello necesitamos lo más esencial en una sociedad corrupta: dinero. Sin embargo también tenemos que tener en cuenta con quien hacemos amistad, ya que no podremos mantener contentos a la vez a la policía y a la guerrilla, ya que lo que a uno le favorezca al otro lo perjudicará. Sin embargo esta aparente libertad total se puede ver truncada por disparo accidental, ya que si accidentalmente disparamos a un civil, nos transformaremos en auténticos blancos humanos hasta el punto de que todo el mundo desenfundará su arma, e incluso granadas, para destruirnos. Lo que nos obligará a cargar la partida en más de una ocasión.
En cuanto a la jugabilidad, hay que destacar que
Saul Myers cuenta con un completísimo arsenal de armas, muy bien modeladas, y que van desde una simple pistola a un demoledor lanzacohetes. Además nuestro personaje será capaz de registrar los cuerpos para obtener munición y objetos. Sin embargo lo más sorprendente será la capacidad de conducir coches e incluso pilotar helicópteros. Aquí es donde se observa la clara referencia a la saga
GTA ya que gracias a esto podremos viajar a cualquier parte del extenso mapeado sin problemas. Esto sería realmente grandioso si no fuera porque el control en ocasiones es impreciso, sobre todo a la hora de manejar vehículos o a la hora de apuntar a los enemigos. Otros puntos negativos son la ausencia total de multiplayer, algo prácticamente inconcebible en cualquier shooter que se precie actualmente, la a veces regular IA y sobre todo las tediosas cargas de principio de juego.
En cuanto a los gráficos tenemos dos caras totalmente diferentes. Mientras que estamos en la selva podemos observar unos efectos de luz impresionantes, mientras vemos como las hojas de los árboles se mueven en un entorno realmente gigantesco y que nos recuerda en ocasiones a la selva del mítico
Far Cry, También podemos observar un más que correcto efecto de agua con reflejos deformados sobre las ondas del agua. Sin embargo todo este espectáculo se acaba al entrar en los pueblos, donde vemos objetos como maceteros hexagonales, teléfonos con texturas planas simulando botones y estancias totalmente vacías y sin carisma. En muchas ocasiones nos da la sensación al entrar en una oficina de estar jugando a un shooter de hace tres años atrás.
Por otro lado están las a veces toscas animaciones de nuestro personaje o de los lugareños del lugar.
En cuanto al sonido,
Boiling Point posee unos más que correctos efectos de armas o vehículos, pero por otro lado la BSO es prácticamente inexistente y las pocas veces que la oímos no contribuye en nada a la acción o a la ambientación del juego. Por otro lado, no entendemos como a estas alturas un juego de PC puede no estar doblado, cuando la mayoría de los juegos de este género en PC ya vienen doblados a nuestra lengua. Sin embargo, para enterarnos de la historia contamos con subtítulos con una buena traducción a nuestro idioma, pero el punto negativo es que no ayudan en la mayoría de los casos, ya que la información que nos presentan es escasa para llevar a cabo nuestras misiones.
Atari contó con la imagen del actor
Arnold Vosloo para encarnar al personaje protagonista de
Boiling Point Saul Meyer. El actor sudafricano
Vosloo es famoso gracias a su interpretación del personaje titular de la saga de películas
La Momia y más recientemente por su aparición en la serie
24. "Estoy familiarizado con el mundo de la simulación por ordenador, y estoy acostumbrado a ver una reproducción digital de mi mismo haciendo cosas imposibles, pero esta es la primera vez que alguien podrá controlar todos mis movimientos en un videojuego" afirma
Arnold Vosloo.
En líneas generales,
Boiling Point es un título muy ambicioso que pretende abarcar muchos géneros, pero que por ciertos problemas jugables y gráficos se queda a las puertas de lo que podría haber sido un gran juego.
>>by
Ozule.