Juegos
Hay una cosa especialmente reseñable del juego ideado por Planeta; su originalidad. El juego te permite convertirte en la persona más poderosa de un país en una simulación ultrarrealista.

El juego, como sucede con el "Age of Empires", se basa en plantear situaciones que el jugador debe superar para ir adquiriendo experiencia y poder tener acceso a un mayor número de desafíos - en total hay 30 escenarios que oscilan desde lo concreto hasta lo genérico.

Aunque se puedan elegir diferentes planteamientos dentro del juego el funcionamiento es básicamente el mismo; comienzas como jefe del gobierno del país que tu decidas (así puedes intentar ganar las elecciones con ZP, liberar a Nepal de la subyugación China o poner el mundo patas arriba al estilo Kim Yong-il - ese cabezón bajito que gobierna en Corea del Norte) y con un equipo de ministros a tu disposición que te facilitarán la vida.

El elemento primordial para mantenerte en el poder es la popularidad. Cuando inicias la partida comienzas con un nivel del 50%, y la meta que tienes que alcanzar es mantener o aumentar esta popularidad. El ambiente político está logrado a la perfección - vivirás en tus carnes aquello de "estas más liado que un ministro"- tienes a tu servicio un total de 11 ministerios y una agenda personal que te permite cerrar reuniones, debates, contratos comerciales o militares con otros países o confirmar tu asistencia a eventos internacionales.

Esta potenciación de la realidad política crece con la opción de utilizar parámetros actuales, de este modo aunque los nombres son ficticios la tendencia política de los países es real ¿así nos encontraremos a una Cuba castrista o a un pseudoSarkozi presidiendo a Francia-.

De los gráficos lo más destacable es que al menos no chirrían. El juego no ofrece al jugador ninguna floritura, ninguna animación que nos haga sentirnos como protagonistas de una negociación o de una declaración de guerra, o que simplemente nos haga disfrutar. Simplemente son correctos, aunque si bien con el paso de las horas acaba siendo muy monótono.

El tema de la música es simplemente demencial; como si se tratase de un Spectrum de los ochenta sólo hay una melodía. Aunque al principio no suena nada mal y resulta amena al final termina martilleando nuestros oídos.

Como en los juegos de estrategia y gestión la interfaz es un elemento esencial a la hora de mesurar un juego, y en este caso hay que decir que ¿Yo presidente: objetivo la Moncloa¿ aprueba con nota. El menú es muy intuitivo, tanto los ministerios como la agenda personal tienen un acceso directo desde la pantalla principal del juego y pronto te sientes cómodo manejando todas las herramientas de las que dispones.

El aspecto que consigue que estemos más horas delante del ordenador es la dualidad que ofrece el título. Puedes tener una posición más utópica y destinar ayudas en las catástrofes naturales, comportarte de manera impecable en el proceso electoral, organizar un gobierno afín a tus ideas políticas.

Y por el otro lado te puedes comportar como un zafio y disolver el parlamento, colocar a tu familia en puestos del gobierno, echarte una amante al más puro estilo Clinton o cometer fraude electoral destruyendo votos.

Esta doble versión que podemos asumir como gobernador potencia la jugabilidad hasta las más altas cotas, por que es innegable que todos tenemos una parte responsable y otra parte zafia orbitando sobre nuestro ser.

Lamentablemente la dinámica del juego se hace demasiado monótona. La falta de animaciones, de una mayor calidad gráfica y de una mayor diversidad musical, y la excesiva especialización en algunos aspectos políticos convierten al juego en un duro rival para nuestra paciencia.

En definitiva; energía, seguridad, economía, medioambiente, elecciones estratégicas, alianzas diplomáticas, política cultural, grandes obras sociales, espionaje, terrorismo, paro...Todos los elementos están en tus manos para convertirte en el jefe de estado de referencia >>by El Jugón..

Lo Mejor:
- La originalidad del tema.
- La utilización intuitiva de la interfaz.
- Sencillez de menús.

Lo Peor:
- Dinámica del juego acaba siendo pesada.
- Excesiva aridez en algunos temas del juego.
- No existe variedad musical.
- Pocos detalles gráficos

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Etiquetas:
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