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Ya son tres las entregas del Príncipe en esta era de los 128 bits, donde ha recuperado la fama perdida. Ha llovido mucho desde el primer Prince of Persia, que sorprendió a propios y extraños por el gran realismo de sus animaciones, como por su innegable atractivo plataformero. Desde esa primera aventura se hicieron numerosas adaptaciones para toda consola habida y por haber, pero ninguna llegaba ni por asomo a la calidad, no técnica si no espiritual, de la primera parte.
Sin embargo Jordan Mechner, volvió a entrar en escena para devolver a su príncipe al puesto que merecía. De este modo salió Prince of Persia: Las arenas del tiempo un título rompedor e innovador que cautivó al público y ala crítica. Después vino a la segunda parte, El alma del guerrero, un juego mucho más oscuro que el anterior, con un Príncipe más arrogante que no convenció a todo el mundo. De este modo nos llega la tercera parte Las dos coronas que combina perfectamente los dos títulos anteriores.

Gráficamente este juego toca el techo límite de PlayStation 2 (esta frase últimamente se está convirtiendo en un tópico). Los personajes están bien realizados, aunque en muchas ocasiones nos de la sensación de que al príncipe le hubiesen venido bien unos cuantos polígonos más en el torso. Los escenarios están perfectamente diseñados y realizados, siendo tan atractivos como en las dos entregas anteriores de la serie. Tendremos sitios donde saltar, dar mortales y trepar por la pared. Hemos apreciado también ligeras caídas de framerate (contadas), pero que no llegan a afectar en exceso al conjunto.
Las animaciones del personaje siguen siendo realmente sorprendentes y están realizadas de forma excelente. Es ciertamente una delicia ver al príncipe moverse.

El apartado sonoro ha vuelto a los orígenes y las melodías tienen un tinte más cinematográfico y orquestal, alejándose así del toque roquero sin sentido que tenía la segunda parte. El doblaje sigue siendo estupendo y las voces casan perfectamente con cada personaje. Los FX también están a la altura de las circunstancias y cumplen perfectamente con su función.


El juego en su apartado jugable sigue el mismo esquema de todos los príncipes de Persia, tan alabado y criticado. Lo que hace de Prince of Persia un juego diferente es que focaliza la atención del jugador sobre una tarea concreta, es decir, que diferencia muy bien las distintas partes del juego: combate y plataformas. Esto ha sido así desde el primer Prince of Persia, y un servidor espera que siga así, ya que es parte de la magia del juego, aunque es verdad que en Las dos coronas, esta diferenciación sigue presente pero de un modo menos "cantoso" y mejor combinado.
En esta aventura también tenemos dos tipos de jugabilidad, la clásica del Príncipe y la del Príncipe oscuro, que hará mil y una virguerías con su látigo metálico. Hay que destacar también que al Príncipe se le ha dotado de nuevos e interesante movimientos como apoyarse en dos paredes al mismo tiempo, al más puro estilo Sam Fisher.

En general, Prince of Persia: Las dos coronas es un gran juego, que sirve como colofón perfecto a la trilogía de las Arenas del tiempo y que no defraudará a nadie, sobre todo a los fans de la saga.

Lo bueno:
- El motor gráfico.
- El doblaje.
- La historia.

Lo malo:
- Pequeños caídas de framerate.
- La recreación machorra de los personajes en las FMV.

>>by Ozule.

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