Con el mando Sixasis manejamos al dragón a nuestro antojo. Podemos hacer picados en los que la fuerza del aire se oye, podemos remontar el vuelo hostigando al dragón, haciéndole que deje de planear y se dedique a batir sus poderosas alas, y podemos incluso aterrizar sobre las tropas enemigas, aplastándolas a todas. En tierra, con el dragón podemos correr, escupir fuego, arrollar y poco más. Pero en el aire es otra cosa, ese es nuestro medio. Luchando contra otros dragones es donde realmente se aprecia la calidad del juego. Primero debemos fijar nuestro objetivo, luego nos lanzaremos sobre él, y entonces podremos o achicharrarlo hasta convertirlo en dragón a la parrilla o liarnos a golpes con él, cosa que, si hacemos bien, que es algo complicado, hará que el tiempo se ralentice, de tal modo que podamos hacer combos, dando como resultado una secuencia de combate espectacular, de lo mejor del juego.
Pero, por si montar un dragón pudiese parecer poca cosa, habrá momentos del juego en el que tendremos que ir a pie, combatir como uno más y olvidarnos de lo poderoso que es uno cuando entre sus piernas hay un dragón enorme. La verdad, siempre es de agradecer que el soldado jinete pueda desmontar y humanizarse un poco.
En esta primera toma de contacto podemos apreciar el detallismo del dragón y del soldado que encarnamos, detallismo que no está tan desarrollado en lo que respecta al paisaje, pero, qué demonios, cuando se está volando "a pelo" lo de abajo queda difuminado sí o sí.
De momento sólo hemos podido completar el tutorial, destinado a hacernos con los mandos de semejante criatura mitológica, que no es cosa fácil, y luego ya nos metemos de lleno en la primera de las batallas. Hay una lucha encarnizada por un puente, y nosotros debemos velar por nuestros soldados, bien echándoles una mano contra la infantería enemiga, bien quitándoles de encima a unos cuantos minotauros, o bien dedicándonos a los dragones enemigos.
Promete el juego, sobre todo en lo que es el manejo del dragón, pero se ve que hay cosas por mejorar, desde ese parco detallismo en aquellas zonas donde no hay acción, hasta en los movimientos de las tropas de infantería, demasiado lineales. Otro factor en contra es que si decidimos que queremos chocarnos contra una pared, lo que haremos es resbalar por ella hasta que ésta termine y luego seguiremos con el vuelo. Y es que, ya se sabe, poder hacer lo que se quiera en un videojuego siempre es un valor añadido.>>by Yulep.
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