¡Mamá, quiero un brazo como ese!
20 años después de que la NES nos pusiera en la piel de un tipo con brazo biónico, toca rememorar aquella aventura en las consolas de nueva generación. Nathan Spencer se luce de nuevo.
Si hay una estrategia común en cualquier negocio ligado al mundo del entretenimiento este es el cuidado de los
grandes iconos, de aquellos que marcaron época y que ahora se rentabilizan en nuevas actualizaciones. Es mejor no tocar lo que funciona y lo que ya conoce el público, revitalizándolo a los nuevos tiempos en vez de jugárnosla con nuevos personajes que necesitan una campaña de marketing espectacular. Es tiempo de ahorrar y de ir con pies de plomo apostando por lo que ya tiene un hueco en el mercado. De esta estrategia tenemos numerosos ejemplos en el mundo del cine y de los videojuegos y el título que ahora nos ocupa no es una excepción.
Corría el año 1988 cuando en la NES aparecía Bionic Commando, un videojuego de plataformas donde el protagonista poseía
un brazo biónico como resultado de unas mejoras impulsadas por investigaciones militares. La gracia del juego consistía en utilizar este brazo para agarrarse a las cornisas o balancearse, movimientos indispensables para superar cada fase. El argumento original también se las traía: resulta que en la década de los 80 un grupo de nazis pretende resucitar al mismísimo Hitler. Para combatir esta amenaza deciden desarrollar un nuevo grupo de soldados de asalto que es capturado por los enemigos, es entonces cuando el soldado de brazo biónico
Nathan "RAD" Spencer es enviado para liberar a los secuestrados.
El éxito del título derivó en secuelas que han ido paseándose por todas las plataformas y ahora le ha llegado el turno a la PS3 y Xbox 360, así que ya tenemos Bionic Commando en la última consola de Sony y de Microsoft, 20 años después de la aparición del original. Échale un vistazo al análisis para comprobar que el tiempo no pasa de igual forma para todos. Para Nathan, ha pasado estupendamente.
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