Nathan Spencer, después de todo lo que ha hecho por la humanidad, es condenado por unos crímenes que, por supuesto, no cometió. A la espera de su ejecución, unos terroristas atacan la ciudad y Spencer escapa. Pero una vez en libertad toca acabar con esos malditos terroristas, y qué mejor que tu brazo biónico para restaurar tu fama.