
Deberemos ir cumpliendo una serie de misiones (ocho tipos distintos) para avanzar en la historia junto con la destrucción de edificios de la EDF para ir reduciendo su presencia en las zonas ocupadas.Está claro que los elementos destruibles, que tanto dieron que hablar en los títulos anteriores, también estarán presentes incluso en mayor medida (casi un 100x100), podremos destruir incluso edificios enteros, sin olvidar que la orografía del terreno también puede ser modificada con nuestras explosiones provocadas.

A medida que reduzcamos la presencia del enemigo, la moral de nuestros aliados aumentará y podrán ayudarnos en nuestras misiones disparando a los enemigos pero, cuidado, porque igual que la moral sube también puede bajar si no cumplimos con nuestros objetivos.
Aquí no existe dinero para comprar mejoras. La chatarra, que encontraremos en los edificios destruidos, será el sustento con el que podremos crear armas, mejorarlas, crear protecciones o artilugios...y todo gracias a los aliados, sin olvidar que cuanta más chatarra y más moral, mejor será el resultado. Tendremos espacio para cuatro armas, pudiendo intercambiarlas, incluyendo nuestro fiel mazo minero.
No podía faltar, en unos entornos extensos, la presencia de vehículos. Hay de todo tipo y para todos los gustos, desde tanquetas (con ametralladoras) o 4x4, hasta otro tipo que preferimos no desvelar. Por supuesto también son destruibles.

Disponemos de un completo grupo de modos de juego incluyendo modo online, por supuesto. A parte del modo historia tendremos Siege, un modo donde dos grupos se pelearán por conseguir el mayor número de destrucciones, Damage Control, donde dos equipos deberán hacerse tres estructuras diferentes, Demolition,el personaje debe destruirlo todo, y el modo multijugador con tres tipos de juego: por equipos, todos contra todos y captura de la bandera. Hasta 16 jugadores podrán disfrutar de estos modos online a la vez y con armas exclusivas.
La calidad gráfica está muy cuidada en todos los niveles, texturas suaves y detalladas, efectos de luz y explosiones muy logradas y físicas de quitarse el sombrero. El único fallo es la distancia de dibujado del horizonte provocando que en ocasiones veamos cómo se dibujan los elementos o entornos lejanos de repente. Pese a este pequeño problema, la atmósfera que se ha conseguido impresiona y recrea perfectamente la imagen que tenemos todos de cómo debe ser Marte.
Las composiciones que se han creado para Red Faction: Guerrilla destacan por su aporte cinematográfico, ya que la música se adapta perfectamente a los sucesos manteniendo en todo momento la tensión de la batalla según sea necesario.
Por otro lado, el sonido se enriquece de un perfecto doblaje, por actores profesionales, en español y de unos efectos que nos sitúan en medio del conflicto armado.
Un juego de este tipo, si está bien hecho, que lo está, tiene que tener una jugabilidad más que correcta, y así es. Tendremos una gran cantidad de horas de juego por delante con variedad de misiones primarias, secundarias, vehículos de todo tipo y un control de juego preciso en su respuesta y muy cómodo a la par que sencillo. Sí es cierto que, al encontrarnos en los terrenos desérticos del planeta rojo, podemos tener algún síntoma de aburrimiento en cuanto a variedad de escenarios, pero ese síntoma desaparece cuando nos encontramos con un jugoso edificio delante de nuestras narices que está pidiendo a voces que lo destrocemos.

Lo bueno:
- La calidad gráfica.
- Variedad de modos de juego.
- La jugabilidad.
- Mundo abierto y entornos destruibles.
Lo malo:
- El pequeño fallo de dibujado del horizonte.
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Etiquetas:
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