Manhattan ha caído. Un terrible virus ha sido liberado, mutando a los viandantes y convirtiéndoles en criaturas deformes sedientas de sangre. Entre zombies y figuras horrendas, entre un ejército intentando abatir cada ser vivo sospechoso de infección, la figura de Alex Mercer observa, desde la azotea de un edificio, el resultado de lo que él cree que es culpa suya, una ciudad devastada y carcomida por el virus. Alex despertó de la muerte en la morgue, descubriendo los nuevos poderes que el virus le había otorgado, obligándole a luchar por su vida, con un ejército acosándole, mientras decide buscar a los culpables que le usaron como conejillo de indias.