
Gráficamente el juego usa sin esconderlo el mismo motor que Sonic y los anillos secretos, de hecho hasta la pantalla de carga es exactamente igual pero con un color diferente. El uso de este motor nos ha dado puntos positivos como buen modelado de personajes al utilizar la última versión del mismo (recordemos que en el anterior juego de esta franquicia spin off empezaba con un nivel gráfico muy diferente a como acabábamos), pero también nos ha dado puntos negativos como algunos elementos con una serreta más que visible.

Tenemos que ser justos con este juego y gráficamente es un paso adelante en Wii, la velocidad es constante y la pérdida de cuadros por segundo es nula, bastante sorprendente si vemos los escenarios plagados de detalles y unos enemigos bien modelados.Pero lo que ha dado un paso de gigante en Wii ha sido la iluminación.
Sega presumía de que éste era el primer título en llevar la luz HDR a Wii y no es para menos, tiene una iluminación magnífica, que afecta a elementos y personajes. Esperamos que más adelante se utilice en otros juegos. Eso y muchos detalles más como escenarios gigantescos o poder cortar la hierba hacen del nivel gráfico algo muy cuidado.
La historia del juego sigue relatándola mediante artes con un mínimo movimiento, una historia que no aporta mucho pero que entretiene al jugador. Sobre todo por ver los diseños con armadura de los personajes del mundo de Sonic.
Musicalmente el juego es magistral, puede que otros no lo vean así, pero el rescatar músicas de Sonic Adventure ha sido un gran acierto, ahora las melodías vuelven a asociarse a personajes como en los juegos de Dreamcast.Las voces siguen siendo en el inglés que tanto nos gusta con unos perfectos subtítulos.
El apartado donde el juego falla es en el jugable. El juego, a pesar de tener el mismo concepto que Los Anillos Secretos, consigue que en esta ocasión nos sintamos como el jugador que controla a Sonic y no al revés. Podremos parar en cualquier momento dejando de apretar la dirección aunque sigue teniendo automatismos como hacer curvas, movimientos especiales... de hecho el movimiento de retroceso sigue siendo bastante torpe como en el anterior, aunque ha mejorado.

A pesar de esta mejora insuficiente de control, Sonic y el Caballero Negro falla en representar un número excesivo de misiones bastante absurdas que no nos motivan en absoluto a seguir con la historia. Es cierto que hay fases geniales como algunas del castillo, pero generalmente recurrende nuevo a estos escenarios para meternos misiones monótonas y sin fundamento. Eso sí, son bastante llevaderas por su corta duración.
El manejo del caballero del viento es bastante sencillo, se limita a saltar, espada (zarandeo de Wiimote), cubrirse y concentración de espada. Esta variedad de movimientos hace que nos plateemos más posibilidades que, simplemente, ir para adelante.
El concepto funciona, pero puesto en práctica no tanto: el zarandeo continuo del mando de Wii hace que en ocasiones nos cansemos de estar moviendo el mando de una forma tan recurrente.
El juego sigue teniendo ese componente RPG ya que podremos equipar a nuestro personaje para mejorar ciertos aspectos, e irá subiendo de nivel sus habilidades. En esta ocasión consta de tres estilos de lucha diferentes.

Lo bueno:
- Las FMV¿s siguen siendo de lo mejorcito del mercado.
- Cambio en el control al Stick analógico.
- Ha ganado en concepto de juego de plataformas.
- Iluminación HDR.
- Músicas de la saga Sonic Adventure.
- El enemigo final nos propondrá una habilidad y una precisión bien medida.
Lo malo:
- Excesivas misiones absurdas.
- Control precario en el manejo de la espada, demasiado zarandeo de Wiimote.
- No hemos entendido la simpleza de los duelos, limitados a cubrirse hasta que el enemigo acabe de golpear y acto seguido golpear nosotros.
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