
Resumamos un poco la historia. Siglo XX. Una empresa un tanto oscura ha descubierto la memoria genética. Explicación simple: al igual que heredas un físico y unos instintos por genética, también heredas recuerdos de tus antepasados, aunque no lo sepas. Esta empresa ha conseguido una maquina, el animus,con la que es capaz de reconstruir esos recuerdos ancestrales. Sin saber porqué, un pobre camarero de tres al cuarto, de nombre Desmond, es requerido por esta corporación para reconstruir la vida de un antepasado suyo, un tal Altair, que vivió en la Tercera Cruzada, allá por los finales del S.XII. Y así, con esta trama, quedan justificadas cosas tales como las cargas, las muertes que luego no lo son,... Que quieres salir de la partida, pues es como si salieras del animus para descansar un poco. Que te matan, pues el animus vuelve a un recuerdo anterior. Como también puede avanzar en tu memoria para pasar a un momento posterior. Si hay algún sitio bloqueado, inaccesible todavía, pues está bien claro: aún no estás preparado para recordar ese fragmento de tu memoria genética, tienes que ir poco a poco para que el animus haga bien su trabajo. Enorme invento el de la memoria genética. Original, bien traído, bien exprimido y extremadamente atractivo.Está claro que la historia engancha, el juego se hace mejor.
Así pues, encarnamos a Altair, miembro de la Orden de los Asesinos, organización dedicada a velar por la paz en el mundo, para lo cual busca el fin de la Tercera Cruzada. Tu primer recuerdo te lleva a una misión en la que Altair falla, dejándose llevar y decepcionando al Maestro, que le relega a la categoría de aprendiz, por lo cual también queda justificado el que al principio sepas hacer pocas cosas (aunque en es primer recuerdo sí eres capaz de desplegar todo tu poder, lo cual está muy bien para que veas lo que podrás hacer si avanzas en el juego). Para recobrar la confianza de tu mentor, te son encomendadas una serie de misiones. Empieza el juego.
Viajarás a ciudades como Damasco, Jerusalén, o Acre, recreadas con primor. Estos escenarios son inmensos, inabarcables casi.Están vivos, con una densa población, con bazares y mercados y hospitales y grandes plazas abarrotadas de mercaderes, pobres pedigüeños, soldados, ladrones, pícaros, mujeres que transportan agua, monjes,... y asesinos. Deberás localizar a tu objetivo, seguirle, pasar inadvertido mezclándote con la gente, y asesinarle para luego huir sin dejar rastro. Puedes ir por la calle como todos o por los tejados. Puedes andar despacio sin levantar sospechas o correr a toda velocidad apartando a los que se ponen en tu camino. De ti depende como lo quieres hacer: sigiloso e invisible, o despiadado y temerario.
Y así, misión tras misión, de ciudad en ciudad, hasta dar con el misterio que te carcome de siempre: ¿por qué? ¿Por qué de todos los que provocan la Cruzada sólo han de morir unos pocos? ¿Quién los elige? ¿Por qué eres tú el brazo ejecutor? ¿Qué haces metido en un animus? ¿Qué saca la empresa con tus recuerdos, qué gana? Todo son preguntas, y sólo haces lo que sabes hacer: matar.
Aparte de la historia central, el juego no es del todo lineal, ya que puedes pasar por un rato de tu misión y dedicarte a hacer lo que quieras, desde completas algunos retos hasta darte un garbeo por la ciudad. De entre los retos, podrás defender a mujeres a las que atacan o a hombres a los que roban. También puedes (y debes) encaramarte a varias atalayas, tanto para flipar con las vistas como para localizar nuevos objetivos desde las alturas. Y lo mejor de eso es que no bajas igual que subes. Bajas realizando un salto de Fe, que viene a ser un salto al vacío en toda regla, pero siendo lo suficientemente listo como para caer en un carro de paja (porque Altair tiene Fe a raudales, pero tonto no es).
Si la historia ya es interesante, los gráficos le dan el envoltorio necesario. Realismo total, tanto en el entorno como en los personajes. Altair, con más de 1.000 movimientos, es alucinante.
Su túnica ondea con el movimiento, sus saltos son dignos de Spiderman, y sus movimientos son increíbles. Una animación hiper cuidada hará que te enamores de tu personaje a los cinco minutos. Salta, ataca, defiende, corre, habla, aparta a la gente, se gira, se encarama, escala,... todo de una forma impresionante. Además, para que le cojas el truco a tu alter ego, en los tiempos de carga puedes practicar movimientos, para que te conviertas en el sutil asesino que eres.
Los edificios, las texturas de los mismos, las calles, el polvo que se levanta, todo merece un aparte en cualquier análisis. Mientras escalas por una pared puedes quedarte embelesado viendo la porosidad de la piedra, las vidrieras, la panorámica que queda a tus pies,... es que no hay palabras. Las animaciones del caballo son, directamente, algo nunca visto. Tirar de las bridas, provocar que se encabrite, galopar, ir al trote, frenarlo, saltar con él, atacar desde la silla... es que es todo, es que no se han dejado nada. Ni en un juego de vaqueros como el Call of Juarez estaban tan trabajados los movimientos del jamelgo. Pero volvamos con nuestro hombre. Verle en acción, entablando combate, también es digno de mención. Tiene varias armas (espada corta, espada larga, cuchillo oculto y dagas voladoras, aunque el equipo lo vas ganando a medida que vas superando misiones) y varios ataques, y todo con unas animaciones tales que te harán ir a aprender esgrima. Parar un ataque y aprovechar para desarmar a tu oponente y ensartarlo es casi tan espectacular como realizar un combo sobre otro. Los cadáveres no desaparecen al momento, la sangre lo mancha todo, incluida una fuente que se tiñe de rojo. Eso sí, recuerda que eres sólo un hombre, y que cuando son diez los que vienen a por ti, tu mejor opción es huir y esconderte.Para ello cuentas con la ayuda de los ciudadanos a los que has sacado de algún apuro, pero también con tu sorprendente facilidad para mezclarte con la multitud. Aquí prima tanto la infiltración y el sigilo como la fuerza y la contundencia. Es una suerte de Prince of Persia por los movimientos que haces y de GTA por la acción y la libertad. Hermosa mezcla.
Cabe destacar que en las secuencias de explicación de misiones puedes seguir moviendo a Altair, cambiando la vista y demás. No puedes atacar, saltar,..., pero es un placer poder interactuar en una conversación trascendental. Te mueves, y tu interlocutor te sigue con la mirada. Un lujo.
En cuanto al sonido, la música está perfectamente elegida e implementada, dándole el ambiente necesario y la intensidad justa. Y los FX son perfectos. Espadazos, trompazos, saltos, gritos, pisadas, el galope, una caída libre desde lo alto,¿ todo perfecto.Por supuesto, el juego está perfectamente traducido y los diálogos son exquisitos, con el toque de la época, con el lenguaje de la época. Se nota la documentación llevada a cabo por los chicos de Ubisoft.
Assassin's Creed - Trailer del Ubidays:Un poquito de cámara lenta para que disfrutes de Altair en estado puro. Ubisoft se pavonea.
Y aunque podría parecer complicado hacer todo lo que hace Altair, lo cierto es que la jugabilidad es tan sencilla como idónea. Tienes dos modos de juego: comportamiento aceptado y comportamiento no aceptado. Cambias de uno a otro con el LB. Independientemente del modo elegido, has de tener en cuenta que la Y es tu cabeza, la B es tu mano derecha, la X tu mano izquierda (con la que empuñas armas) y la A son tus pies.Entonces: en modo comportamiento aceptado: la Y te traslada a visión subjetiva, para que lo veas todo mejor. Con la B apartas a la gente, a los pedigüeños y demás. Con la A disimulas, andando despacito y haciendo como que rezas (a no ser que aprietes y dejes pulsado LB + A, que entonces sprintas, y si lo aprietas sin dejarlo pulsado, saltas). Y con la X atacas, echando por tierra todo comportamiento aceptado. En modo ataque, la Y te sirve para centrar tu objetivo, la X para atacar con el arma elegida (se elige con la cruceta), la B para empujar y la A para dar un paso al frente con el arma. Y fin. Eso es todo. Está hecho de tal manera que Altair interpreta el movimiento más factible que vas a hacer y lo hace. Es decir, si sprintas hacia un borde enfrente del cual hay otro a una distancia salvable, Altair saltará. Si justo cuando te lanzan un espadazo tú le das a la X, Altair interpreta un contraataque: le parará el golpe y le devolverá un estacazo de agárrate y no te menees.
Tampoco es que lo haga todo él, pero sí completa lo que parece que tú quieres hacer, lo cual está muy bien.
Lo bueno:- Gráficos, animaciones, entorno, ciudades, combates, saltos de fé.
- Diálogos, sonido FX y música de Jesper Kyd (el de Hitman, un crack).
- La trama (harán la peli, seguro, o robarán la idea).
- Altair, que es la leche.
Lo malo:
- A veces se hace un poco pesado tener que disimular e ir despacito por la ciudad.
- Que si yo hago un salto de fe de esos me pego un piñazo que no me despegan del suelo ni con espátula... ¡jo, yo también quiero!
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