
En esta época histórica, una de las profesiones más rentables (y peligrosas) era la de ser un mercenario. Si bien es verdad que estaban permanentemente en lucha, un mercenario podría hacerse con un valioso botín y hasta montar su propio ejército. ¿Os imagináis lo que sería ponerse en la piel de uno de estos luchadores solitarios? Pues es exactamente lo que nos ofrece Bladestorm: La guerra de los 100 años: librar continuas batallas donde al frente de nuestro ejército iremos haciéndonos un hueco pelea tras pelea hasta que cualquier ejército tiemble con oír sólo nuestro nombre.
Nada más comenzar el juego seremos testigos de una espectacular intro que desvela la capacidad de la consola para mostrar grandes escenas de batalla en su máximo esplendor. Dicha escena nos sirve para meternos de lleno en el juego y ponernos en situación.
Seguidamente procederemos a elegir a nuestro personaje, al que podremos personalizar eligiendo su físico e incluso la voz, elecciones propias de un juego de rol.
Una vez seleccionado nuestro mercenario ya no nos queda nada más que entrar en acción y repartir mandobles a diestro y siniestro. Para ello tendremos que ir eligiendo misiones que nos ofrecen en la taberna y optando por satisfacer al mejor postor. Son pequeños desafíos de dificultad creciente que nos servirán para comprender el, en un principio lioso, control de los movimientos. Y es que no sólo controlaremos a nuestro mercenario sino al pequeño ejército que nos acompaña indicando que acciones deben ir realizando.
El sistema de control es el aspecto más peculiar del juego. Tenemos movimientos básicos ligados a barras de energía: cuando dichas barras se llenan podremos realizar diferentes ataques que varían según la unidad que estemos controlando en ese momento. Lo más llamativo es que durante el fragor de la batalla iremos combinando golpes normales con los especiales cuyo resultado será una batalla espectacular y muy cinematográfica, digna de una consola de nueva generación. Conseguidas determinadas combinaciones llegaremos a invocar el denominado "Bladestorm" (tormenta de la espada) que hará que nuestros solados entren en un estado de furia y pobre el enemigo que ande por allí cerca.
En cualquier momento podremos cambiar de grupo de soldados, además iremos reclutando unidades, comprando equipamiento y aumentando experiencia,lo que hace que el juego tenga cierto toque de estrategia. Pero una vez nos pongamos al mando del ejército nos olvidaremos de la estrategia y nos preocuparemos de repartir estopa.
En cuanto a los apartados gráficos y sonoros estos son simplemente impresionantes. A pesar de la cantidad de personajes, efectos de luces, destrucción de objetos, etc¿ que la máquina tiene que mover, la consola no muestra ningún signo de debilidad. Además el texto que acompaña al juego está traducido a nuestro idioma, lo que es digo de agradecer.

Lo mejor:
- La espectacularidad de las batallas.
- El apartado gráfico.
Lo peor:
- Al principio nos costará hacernos con el control de los personajes.
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